Investigadores argentinos han creado una pintura bactericida patentada en Estados Unidos que podría tener aplicaciones en ámbitos hospitalarios, hogares, gimnasios y comedores, entre otros espacios.
El avance ha logrado modificar superficialmente las cargas y pigmentos inorgánicos utilizados en la industria de pinturas para conferirles propiedades antimicrobianas. «Para ello, se emplearon metales que actúan combinándose con aminoácidos esenciales para el ciclo vital de los microorganismos y que resultan inocuos para el ser humano. Así, las propiedades bactericidas se mantienen a lo largo de la vida útil del recubrimiento», explica Mónica Pinto, jefa de la Unidad Técnica de Pinturas y Recubrimientos Orgánicos del INTI- Procesos Superficiales.
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